Existen sistemas educativos derivados de sociedades extremadamente exigentes con sus pequeños y adolescentes. Este es el caso de Corea del Sur, un gigante asiático capaz de reinventarse y fortalecerse tras las el ocaso provocado por la Guerra de Corea.

Sin embargo, esta tremenda cultura del esfuerzo surcoreana contrasta con el caso español, donde la tasa de abandono escolar parece ir en aumento en los últimos años.
Tras un debate en grupo en clase, la conclusión a la que llegamos es que sin tener que poner el modelo coreano como ejemplo, nuestro sistema educativo debería invertir más y mejor en orientación para que los chicos y chicas de este país logren saber que es lo que les motiva. Creemos que el problema no sólo radica en la ausencia de esfuerzo, sino que también el no estar interesado en lo que estas estudiando supone una falta de motivación que provoca dejadez.
En definitiva, si futuros mecánicos no tuvieran que focalizar su atención en asignaturas como Latín, o futuros historiadores del arte no se tuvieran que preocupar por afianzar sus conocimientos en Biología, el esfuerzo que estos dedicarían a asignaturas que realmente les interesan sería mucho mayor y más fácil de hacer.
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